La tercera jornada de Congreso Futuro 2020 comenzó con un panel dedicado a ahondar en la importancia de una alimentación sustentable. Todo ésto en el contexto de la crisis mundial producida por el cambio climático. 

Y es que Chile no es ajeno a las crudas consecuencias del calentamiento global, que, según un informe del IPCC publicado a finales de 2019, ya suma 1.5°C más al promedio mundial, en relación a la media del periodo pre industrializado. 

Las consecuencias se pueden observar directamente en eventos que han ocurrido recientemente a lo largo de nuestro país, como por ejemplo los grandes incendios que han venido azotando al litoral central desde el 2016.

El reciente incendio en la región de Valparaíso, específicamente en los cerros San Roque y Rocuant que arrasó con más de 100 viviendas dejó al descubierto un gran problema que aflige a las localidades cercanas al sector: la sequía del Lago Peñuelas.

El cuerpo de agua contaría con sólo un 5% de su capacidad original, y proyecciones de la CONAF apuntan a que éste podría secarse totalmente en marzo de 2020. Si bien, la escasez de precipitaciones de agua lluvia sería una de las causantes de ésta situación, los incendios forestales ciertamente no están ayudando. 

Las llamas que merman  la vegetación del sector están destruyendo una de las principales fuentes de reserva del Lago Peñuelas: la flora endémica del litoral central. Además, éstas consumen el agua, ya que personal militar utiliza el agua de la cuenca para extinguir las llamas. 

Otras situación similar está ocurriendo en la Región del Maule, donde el Río Mataquito se ha visto reducido a un 0.4% de su capacidad original, obligando a las autoridades a declarar una emergencia agrícola en más de 13 comunas alimentadas por el cauce. 

El importante rol de la alimentación sustentable 

Si bien el panel “Nutrir” de Congreso Futuro 2020 contó con la participación de 4 expertos, Marion Nestle acató los beneficios de un sistema de producción de alimentos sustentable. 

“El mismo gobierno de Piñera durante su primer mandato, cifro que tan solo el 4.5% del agua total en Chile es de uso humano, mientras que el 95,5%, es utilizado para actividades económicas“, asegura Bárbara Astudillo y Nataly Campusano Díaz en una nota de El Desconcierto. 

Esto deja al recurso hídrico nacional en manos de los privados, quienes debido a sobreexplotación para asegurar una mayor producción secan las reservas del preciado líquido en nuestro país. 

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Si bien gran parte del recurso va a compañías de tratamiento de materiales, como la celulosa o los minerales, un buen resto termina en mano de productores agropecuarios quienes acaparan el agua para sus producciones: tal es el caso de Petorca, sector donde los más de 9 mil pobladores del sector sufren de escasez hídrica, mientras que el negocio de la palta prospera. 

Según la FAO, el 70% del agua del mundo se ocupa en el sector agrícola. La acaparación de recursos hídricos se ha transformado en un problema, producto de la poca sustentabilidad del modelo de producción existente. 

Mary Robinson, ex presidenta de Irlanda y abogada por los derechos humanos en relación al cambio climático lo proclamó durante la segunda jornada de Congreso Futuro 2020: “las personas deberían molestarse con la situación del recurso hídrico. Encuentro insólito que un 95% del agua de Chile esté en manos de privados”. 

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Una de las soluciones que se propusieron en el panel “Nutrir”, fue la dejar de consumir alimentos de multinacionales. Según Nestle, estos son los principales consumidores de los productores agrícolas masivos. Un ejemplo de éste es que “las cadenas de supermercado en Chile cuentan con solo 8 proveedores de tomate”. 

Marion hizo énfasis en que una de las principales formas de combatir el cambio climático es dejar de consumir alimentos ultraprocesados, fabricados gracias a la producción masiva y explotación de los recursos naturales. 

Por lo que la inversión en agricultores independientes, que buscan vender productos naturales y desarrollados de forma sustentable se hace urgente. La liberación del agua de mano de los privados se hace necesaria; si el ritmo de explotación se mantiene, la tan temida guerra por el agua podría comenzar.