La pandemia de COVID-19 ha golpeado duro al mundo – una afirmación que tras meses de estar encerrados en nuestras casas y evitando el contacto con otras personas, a nadie debería extrañar. 

Millones de trabajadores ya se han acostumbrado a ejercer sus funciones desde su hogar, transformando sus casas en oficinas remotas para evitar contagiarse del SARS-CoV-2 y así “aplanar” la famosa curva de contagio mientras esperamos la llegada de una milagrosa vacuna. 

Agarrándole el gusto al teletrabajo 

Según la BBC una encuesta realizada en Mayo demostró que el 55% de los trabajadores de Estados Unidos se declaró a favor de realizar una modalidad mixta entre el “Home Office” y el trabajo presencial. Paralelamente en China, la experta en trabajos Alicia Tung Aseguró que dentro de 10 años el 60% de la población realizará trabajos remotos. 

Si bien hasta la fecha no se ha perfeccionado una ecuación para transformar a esta propuesta mixta en la opción más eficiente, lo cierto es que varias iniciativas están apostando por potenciar las ventajas de ambos sistemas laborales.

Baruch Silverman, fundador del sitio de finanzas personales The Smart Investor, cree que hay actividades que se realizan mejor desde casa – cómo por ejemplo las que requieren una concentración mucho más enfocada – y otras, como la planeación y el trato personal con los subalternos, que se deberían seguir manteniendo por lo menos unas cuantas veces al mes. 

Es quizá por esto que diferentes empresas han apostado a implementar la combinación del “home office” y el presencial en asociación con empresas que facilitan espacios de trabajo, como We Work, ofreciendo a sus empleados calendarios laborales en los que deben asistir a reuniones de vez en cuando. 

Además, les entregan la opción de desempeñar sus labores desde su casa o de un espacio alquilado por el empleador – deshaciéndose totalmente de la necesidad de contar con “instalaciones”. 

El impacto del teletrabajo en el cuerpo y cómo evitarlo 

Muchos pensarían que trabajar desde la “comodidad del hogar” haría que las situaciones laborales se vuelvan más fáciles. Sin embargo, el teletrabajo puede acarrear un sinfín de dificultades tanto físicas como mentales – y las primeras se pueden evitar fácilmente si manejas correctamente tu espacio de trabajo. 

“Los riesgos de adoptar una mala postura van a afectar los músculos del lado en que se apoye la persona. Por ejemplo, si se apoya hacia la parte derecha y se mantiene así durante una o dos horas, van a quedar los músculos de la parte derecha de la espalda tensos y cortos. Eso hará que la persona tenga dolores a nivel lumbar”, aseguró Daniela Acuña, kinesiólogo de Vidaintegra. 

¿Cómo evitar estos problemas? Bueno, los expertos aseguran que el secreto estaría en la postura. 

“Se requiere de un asiento a una altura apropiada de tal manera que se puedan poner los pies en el piso. O también se puede contar con algún implemento – o ayuda – en el suelo para poder levantar un poco las rodillas y así disminuir la tensión”, recomienda el doctor Hugo Marambio. 

“Las piernas deben ir al ancho de las caderas de una manera relajada, la cadera con respecto a la espalda debe estar en posición de 90 grados y la espalda recta, no echado ni hacia delante ni atrás”, apunta a la vez Acuña. 

Según Marambio, el asiento en el que uno desempeñe sus labores debe ser ergométrico, es decir, debe contar con cualidades que permitan apoyar toda la columna en el respaldo y que faciliten mantener las extremidades superiores en 90 grados. Acuña, por otra parte, asegura que el monitor debe estar delante de la persona “con aproximadamente unos 50 cm de distancia y no al lado, para que esta no tenga que girar el cuello hacia la derecha o la izquierda”. 

Asimismo, evitar la caída del cuerpo hacia adelante es esencial, “ya que nos va a encorvar y generar al mismo tiempo la caída de los hombros hacia adelante. Eso generalmente es por cansancio, por lo tanto, también tienen que existir pausas de descanso o intervalos que podamos hacer actividades, relajarnos, pararnos, tomar un vaso de agua o sencillamente hacer un tipo de estiramiento”. 

Moverse es esencial 

Por otra parte, los expertos recomendaron ir alterando la pierna de apoyo, manteniendo un lineamiento espinal apropiado, evitando la curvatura de la espalda o posiciones exageradas – razones por las que se debería evitar trabajar en la cama, ya que esto fácilmente puede gatillar dolores en el cuello y en la región dorsal. 

Al respecto Marambio aseguró que existen diversos objetos que nos permiten mejorar las posturas; “podemos ayudarnos con un cojín (…) otra cosa que se recomienda es alternar, realizando actividades físicas de pie”. 

“Las personas sentadas debe estirar los músculos del cuello, de los hombros, brazos y espalda. Principalmente para que estos tengan una buena flexibilidad y que se puedan adaptar a la buena postura. Hay que pensar que la mala postura duele, al igual que el sedentarismo. La recomendación es alternar cada media o una hora, cambiar de postura para que los músculos no se acostumbren a estar ‘flojos’ en el puesto de trabajo”, precisó Acuña. 

Para evitar complicaciones, los expertos concluyeron que la mejor forma es realizar ejercicios de estiramiento, como elongaciones de extremidades; tanto de hiperextensión o flexión de la columna, de forma gradual y tomando pausas del teletrabajo durante el día.